“El exiliado, el sin patria, es en todas partes un huésped indeseable que tiene que hacerse perdonar, a fuerza de humildad y servidumbre, su existencia"
Un poco de contexto...
La Guerra Civil española (1936-1939) es la tragedia militar provocada por la sublevación militar apoyada por la Alemania nazi y la Italia fascista de Mussolini que trajo consigo dos consecuencias principales: la represión de aquellas personas contrarias al bando ganador, siendo uno de sus verdugos la Ley de Responsabilidades Políticas del 9 de febrero de 1939 que acababa con la vida de estas personas o bien con la incautación de sus bienes; y el exilio del pueblo español en busca de asilo.
El exilio español, fue un desplazamiento migratorio obligado de personas como consecuencia de un acontecimiento político, en este caso la guerra. Este produce un desequilibrio social, económico y político en toda la geografía de la Península Ibérica, siendo su principal efecto un flujo migratorio interior y exterior de un sector de a población formado por miles y miles de personas, hoy todavía no contabilizado con seguridad. Personas de todas las edades, profesiones y lugares de la geografía española. Asimismo, estas personas reúnen dos características: el miedo por el peligro que corren su vidas si se quedan en España y ser de una ideología contraria al bando sublevado, mayoritariamente de izquierdas y republicana.
En el barco Sinaia, que transportaba a los exiliados republicanos hacia México, durante las noches se celebraban tertulias y conferencias secretas. En este contexto, camino hacia el país de acogida, Pedro Garfías escribió en 1939 el poema titulado Entre España y México, musicalizado por Sensi Falán.
Así, siguiendo con el análisis establecido por Charles Morris en la teoría de los signos, vamos a analizar el contenido del texto.
Estribillo: Qué hilo tan fino, qué delgado junco -de acero fiel- nos une y nos separa con España presente en el recuerdo, con México presente en la esperanza.
Repite el mar sus cóncavos azules, repite el cielo sus tranquilas aguas y entre el cielo y el mar se ensayan vuelos de análoga ambición, nuestras miradas.
Aquí describe las personas que van en el barco. No es solo un grupo homogéneo de personas que pueda resumirse en el exilio republicano, sino también aquellas mujeres que por ser “familia de” tuvieron que embarcarse o, simplemente, lo que conocemos como fuga de cerebros, el exilio cultural español.
Con México presente en la esperanza, como otro tiempo por la mar salada. España que perdimos, no nos pierdas, guárdanos en tu frente derrumbada, conserva a tu costado el hueco vivo de nuestra ausencia amarga.
Con México como país de acogida, un lugar desconocido, pero seguro de destino, juega con el otro lugar desconocido que es el mar sobre el que van navegando; España no se les olvida, hacen un alegato a la memoria, ahora amarga por el hueco o vacío que dejan los españoles sobre el Sinaia.
Que un día volveremos, más veloces, sobre la densa y poderosa espalda de este mar, con los brazos ondeantes y el latido del mar en la garganta.
Siempre se tuvo la esperanza de retornar al país de origen, pero el miedo, ese latido del mar en la garganta, también perduraba en el mismo sentimiento de querer volver. Asustados, no pierden la doble esperanza: la que les espera al otro lado del océano y la de recuperar España. Además, esto tiene que ver con la participación de las Brigadas Internacionales, donde depositaron su esperanza para recuperar la democracia. Es importante la esfera internacional del conflicto y, el deseo de la participación de potencias democráticas como Francia e Reino Unido para unirse contra el fascismo.
Estribillo: Qué hilo tan fino, qué delgado junco -de acero fiel- nos une y nos separa con España presente en el recuerdo, con México presente en la esperanza.
Y tú, México libre, pueblo abierto al ágil viento y a la luz del alba, te va un río español de sangre roja, de generosa sangre desbordada.
Se muestra México, el de Lázaro Cárdenas, como una sociedad que acoge al español, abierta, con luz para seguir desarrollando sus vidas; una riada de personas, con una ideología clara, abierta, republicana, de izquierdas, defensora de la democracia, que llegaba a México de forma desbordada, y con un latir generoso, es decir, personas vivas, luchadoras, trabajadoras, etc.
Al ágil viento y a la luz del alba, como otro tiempo por la mar salada.
España que perdimos, no nos pierdas, guárdanos en tu frente derrumbada, conserva a tu costado el hueco vivo de nuestra ausencia amarga.
Que un día volveremos, más veloces, sobre la densa y poderosa espalda de este mar, con los brazos y el latido del mar en la garganta.
El contexto forma parte de la comunicación social. En nuestro análisis, observamos como el mar es el contexto de las personas exiliadas, es decir, ese lugar de fondo o escenario donde se representa la figura del migrante. De alguna manera, se convierte en el canal tanto de transporte como de comunicación. Pedro Garfias no es el único ejemplo, De mar a mar (1946) de María Enciso, escritora almeriense que también tuvo que partir al exilio:
profunda herida, abierta sobre el mar,
eras la vida que la muerte ansiaba
en las horas sin rumbo, de mi sangre.
Centrándonos en la figura de Garfias, creemos que muestra dos miradas de un migrante: la del pasado, la del lugar de origen que deja atrás y la mirada que se dirige al futuro, a la esperanza. Esa esperanza que mencionábamos antes materializada en la unión de España con México, el pasado y el futuro, la unión ente el mar y el cielo.
Algo que no se describe, pero que se puede intuir durante la lectura del poema o desde la canción, es la intimidad emocional en la que se ampara (no olvidemos que escribe desde el Sinaia, un barco abarrotado de personas) para definir el sentimiento de pérdida.
Y, como referenciábamos en líneas atrás, insta a la memoria, no cae en el pesimismo, luchará por volver, más fuertes.
Un poema, una canción, de actualidad. Himnos para la Memoria Histórica y Democrática tan necesaria para la construcción de un relato científico que pueda ayudarnos a comprender los acontecimientos de hoy: exilio de refugiados sirios, palestinos y gazatíes, la xenofobia imperante en los gobiernos europeos, el mar como escenario macabro, impredecible, que lleva a barcos como el Aquarius a que se queden sin rumbo ni destino, la frontera entre México y EE.UU., etc.
Estas entradas de blog son un alegato humanístico para la memoria colectiva. Rompamos las fronteras, defendamos la paz y sintámonos con la responsabilidad de cuidar a la persona refugiada.